LA VIDA EN SAN FRANCISCO
USA, May 2015

Para la mayoría es bien sabido que soy amante del trabajo de grandes fotógrafos clásicos como el de Henri Cartier-Bresson en Francia o el de Manuel Álvarez Bravo en México. Recuerdo haberme enamorado de la fotografía desde el siglo pasado y aún sigo enamorado de ella a pesar del tiempo. La tecnología a cambiado desde entonces y el romanticismo que vivimos muchos en el  cuarto oscuro se he convertido en una máquina en ocasiones muy fría. Sin embargo el asunto no está en las tecnologías, pues éstas surgen con el tiempo y hay que adaptarse a ellas, más bien el punto sigue siendo el mismo, el fotógrafo, el hacedor de imágenes, aquel que porta su cámara o su celular y capta un momento. Es verdad no cualquiera que lleve un teléfono móvil es fotógrafo, así como no cualquiera que porte unas zapatillas de ballet es bailarina. Ser fotógrafo es otra cosa, es uno de los estados más cercanos a la presencia de Dios. MDB